Era una noche cualquiera de un día cualquiera, la diferencia era que me encontraba en otro país y que no sabia que hacer en una noche cualquiera en un país cualquiera, sin amigos, sin conocer y con un calor extremo que me provocaba ansiedad. Las nueve daba el reloj y yo me preparaba para ir a la cama, miraba en la tele un programa que no encantaba mucho mi atención por el contrario me hizo bostezar más de una vez ; el teléfono sonó, mire y era Elisa la compañera de piso del lugar donde me quedaba, estas lista para salir, pregunta Eli yo con medio pereza le digo que no tengo ganas pero ella insiste, solo daremos un paseo, venga que ya te recojo. Decidí salir como estaba, un traje blanco con lindas flores en la parte de abajo, y sandalias; el teléfono sonó de nuevo, era la indicación para salir, medio perezosa y hambrienta, ya que desde el almuerzo no había ingerido alimento alguno, les pedí que me llevaran a un lugar para comer, una tortilla española, una ensaladilla rusa y una copa de vino fue mi alimento. Salimos sin rumbo del local dimos vueltas por las calles de esa ciudad que siempre me enamoraba, hasta que salio la propuesta, ir a un bar, pero no a un bar cualquiera, si no uno de estos bares donde se intercambian las parejas. Vamos a un bar swinger propuso el amigo de Elisa, vamos respondí, sin saber que me esperaba, pero daba igual, no tenia mucho que perder.
La llegada
Aparcamos el coche en la calle anterior del bar y nos fuimos caminando hasta este, la entrada no daba aspecto de nada, parecía una casa normal donde los amigos van a tomar una copa, no estaba el habitual gorila que cuida las puertas, por el contrario el chico que cuidaba parecía un actor de cine, un metro con noventa de estatura, ojos azules, delgado y con el pelo rapado. Guao si todos están así esta noche será la mejor le dije a Elisa. Seguimos el amigo pago los tiquetes de entrada, pasamos por un pasillo amplio donde nos entregaron una toalla y una llave a cada uno, a continuación venia la barra donde se podía tomar algo antes de empezar la acción, en este lugar las parejas salían en toallas y se sentaban en cómodos sillones o incluso en la barra, era un lugar para flirtear; dos camareras, las únicas que llevaban ropa en ese lugar, nos atendieron pues las entradas te permitían tomar un trago.
- Agua para mi
- Que aburrida solo agua
- Para mi vodka
Tomamos nuestros respectivos tragos, yo estaba intrigada por que me encontraría, Juan el amigo de Eli estaba animado y Elisa estaba entre intranquila y apenada, vamos dijo Juan, no perdamos tiempo.
Al pasar la puerta de hierro, no se veía nada, el lugar estaba completamente oscuro, pero a medida que los ojos se fueron acostumbrando la oscuridad cogío forma; hacia la parte derecha del salón se encontraban sillones en forma de un, varias parejas desnudas se encontraban hablando con un trago en la mano, seguimos caminando, pero a medio camino alguien agarro mi trasero, le dije a Juan en voz baja lo que me Abia sucedido, pero donde crees que estas en un convento, respondió el dejándome sin palabras. Abrimos una puerta en el interior de un saloncito de dos por dos varias parejas se entrelazaban en la orgia más grande que mis ojos pudieron ver, quieren unirse chicas, las dos meneamos la cabeza diciendo no y cerramos la puerta de inmediato.
Era como si una ovejita inocente estuviese entre lobos hambrientos, estos lobos querían sexo, pero esta ovejita apenas estaba explorando el lugar. Nos sentamos en uno de los sillones, donde permitía ve a una pareja teniendo relaciones, pero para desinhibirnos decidimos que cada uno cogiera por lugares diferente, Elisa recatada, más adelante me enteraría de que era lesbiana, prefirió quedarse en el sillón, Juan con la calentura que le llegaba hasta los pelos se metió en el jacuzzi y yo, yo tan inocente una niña de casa fui en busca de la acción.
El cuarto de los penes
Esto era una gran curiosidad para mi, en un cuarto de más o menos dos metros por uno hay una pared con muchos agujeros, los hombres se encuentran en la parte de atrás de esta y meten sus penes erectos, flácidos o como los tengan, por estos huecos de la pared, me fui a mirarlos uno por uno, tocando desde el más pequeño hasta el más grande, me encanta cuanto tengo un pene flácido en mis manos y que se valla endureciendo con los juegos, vi. el que más me gusto, un pene grande circuncidado, lo tome en mis manos y con pequeños masajes se fue poniendo duro, moje mis dedos con saliva y pase la yema de mi dedo sobre l cabeza del pene, no podía ver la cara del dueño, pero lo que se es que estaba disfrutando, lo cogi con la mano y lo introduje en mi boca, primero con suaves chupadas mi contrincante iba pasando de suaves movimientos a algunos más fuertes, mientras yo introducía en mi boca todo lo que más podía de aquel delicioso miembro.
Una verdadera orgia
Después de la mamada fui entrando en calor, quería sexo así que fui hasta un cuartito pequeño donde un hombre se masturbaba, en ese lugar no hacen falta las palabras, así que sin decirnos nada empezamos la acción; era un tipo alta de cuerpo atlético, empezamos a hacerlo en cuatro, es una de las mejores posturas que hay ya que el hombre puede penetrar todo, acaricio mis tetas mientras metía su enorme pene en mi vagina pero no pasaron 5 minutos cuando otro se nos unió a la fiesta tocaba mis senos y yo lo masturbaba mientras el otro me penetraba ya no tan suave, no se de donde salio otro que se puso al frente y metió su pene en mi boca y empezó la más grande orgia que había vivido.
Continuara. ![]()
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